
Título: "Miel"
Autor: lonely soul
Género: General -Romance (?)
Parejas: --
Advertencias: Ninguna
Fecha: Agosto 10'
Una pequeña, en primavera, descubre que un vecino comienza a verla de una manera que la asusta. Entonces decide pedirle ayuda a su amiga.
Autor: lonely soul
Género: General -Romance (?)
Parejas: --
Advertencias: Ninguna
Fecha: Agosto 10'
Una pequeña, en primavera, descubre que un vecino comienza a verla de una manera que la asusta. Entonces decide pedirle ayuda a su amiga.
Desde que nació, ella siempre había estado en el jardín. Se sentía libre allí entre los jazmines y los árboles frutales, jugando con sus hermanas en las tardes soleadas, y no importaba las veces que tuviera que irse, ella siempre volvía allí para seguir sintiendo esa libertad correr sobre su piel.
Una primavera especialmente hermosa y cálida, un hombre, vecino de por allí, y quien solía pasar por su casa para ir al trabajo, comenzó a detenerse a mirarla cada vez que pasaba por el jardín en el que ella descansaba mientras cuidaba de los retoños de sus hermanos. Ella lo conocía de hace años, pero el hombre nunca había dado signos de saber de ella. Siempre que cruzaba por allí, estaba distraído, leyendo el diario o papeles seguramente de su trabajo. Fue en uno de los primeros días de la primavera, donde los capullos y hojas todavía remoloneaban escondidos en sus brotes, que uno de sus papeles había volado hasta el suelo y sus ojos se habían cruzado. Ella, impávida, se había quedado quieta meciéndose en su columpio verde solo por la fuerza del suave viento que soplaba esa mañana y él la miró, como si fuera la primera vez que la veía entre el verde de las hojas y el chocolate de los árboles.
Desde ese día, vez que pasaba por ahí, vez que sus ojos la buscaban en el jardín. Sus pasos parecían ralentizarse cuando se acercaba a la verja blanca que los separaba y sólo retomaban su velocidad cuando ya no podía verla más. Ella se hubiera sentido halagada si esos ojos no le causaran tanto miedo. Más que devorarla, era como si quisiera tajarla; arrancarla de la seguridad de su casa y lejos de sus hermanos y familia. Llegó el punto que no aguantó más soportar aquello en silencio y se lo confesó a su amiga mientras merendaban a la tarde. Sorprendida y mil veces enojada, le propuso que a partir de ese momento ella se quedaría allí, vigilando al hombre. La primera vez que lo vio y observó la manera tan obscena en la que su mirada corría por el cuerpo de su amiga, ella apenas pudo detenerla de que corriera hacia él. ¿Pero qué podía hacer? Las dos eran demasiado jóvenes y lo mejor era quedarse juntas. Él no se atrevería a hacer nada si estaban las dos. Pero no fue así.
Una mañana, en la que ellas se habían extrañado por no haberlo visto todavía, apareció media hora más tarde de lo normal, sin portafolio y sin diario para leer. Sus manos iban completamente desnudas de cualquiera de las cosas que llevaba, generalmente, cuando salía a trabajar. Ésa, fue sin duda, la primera pista de que algo no iba bien esa mañana, así que ambas pequeñas se mantuvieron atentas a los movimientos del hombre. Éste no parecía dar cuenta de su amiga, que se había puesto delante de ella para protegerla. Ambas temblaban, temerosas de ser separadas. Lo único que podía ver desde atrás era el pelo rubio de su amiga y sobre ella el inmenso hombre que se acercaba hacia ellas, con claras intenciones de separarlas. El hombre hurgó en el bolsillo del saco y su amiga resopló como advertencia. Del bolsillo, casi como una amenaza, sacó una tijera, que blandió delante de él buscando ahuyentar a la pequeña guardiana rubia, pero ni un ápice se movió de donde estaba. Pequeña, pero no cobarde. Él volvió a dar un paso más y ni tiempo tuvo esta vez de detener a su amiga, quien se lanzó sobre él. El miedo la paralizó en su lugar y su cuerpo enraizado al suelo tembló mientras la pequeña esquivaba las manos.
—¡DEMONIOS! —gritó el hombre, cuando algo se clavó en su antebrazo. El grito la heló, no por él, sino por la otra jovencita. La piel del hombre comenzó a llenarse de manchas rojas y se lo vio hincharse como un globo mientras huía, despavorido de allí, dejando olvidadas en el suelo, las tijeras con las que había intentado cortar la rosa.
La fiel abeja rodeó dos veces los pétalos rosados de la flor antes de posarse sobre ella y besarla robando con su pequeña boca el dulce néctar con el que prepararía su miel.
Una primavera especialmente hermosa y cálida, un hombre, vecino de por allí, y quien solía pasar por su casa para ir al trabajo, comenzó a detenerse a mirarla cada vez que pasaba por el jardín en el que ella descansaba mientras cuidaba de los retoños de sus hermanos. Ella lo conocía de hace años, pero el hombre nunca había dado signos de saber de ella. Siempre que cruzaba por allí, estaba distraído, leyendo el diario o papeles seguramente de su trabajo. Fue en uno de los primeros días de la primavera, donde los capullos y hojas todavía remoloneaban escondidos en sus brotes, que uno de sus papeles había volado hasta el suelo y sus ojos se habían cruzado. Ella, impávida, se había quedado quieta meciéndose en su columpio verde solo por la fuerza del suave viento que soplaba esa mañana y él la miró, como si fuera la primera vez que la veía entre el verde de las hojas y el chocolate de los árboles.
Desde ese día, vez que pasaba por ahí, vez que sus ojos la buscaban en el jardín. Sus pasos parecían ralentizarse cuando se acercaba a la verja blanca que los separaba y sólo retomaban su velocidad cuando ya no podía verla más. Ella se hubiera sentido halagada si esos ojos no le causaran tanto miedo. Más que devorarla, era como si quisiera tajarla; arrancarla de la seguridad de su casa y lejos de sus hermanos y familia. Llegó el punto que no aguantó más soportar aquello en silencio y se lo confesó a su amiga mientras merendaban a la tarde. Sorprendida y mil veces enojada, le propuso que a partir de ese momento ella se quedaría allí, vigilando al hombre. La primera vez que lo vio y observó la manera tan obscena en la que su mirada corría por el cuerpo de su amiga, ella apenas pudo detenerla de que corriera hacia él. ¿Pero qué podía hacer? Las dos eran demasiado jóvenes y lo mejor era quedarse juntas. Él no se atrevería a hacer nada si estaban las dos. Pero no fue así.
Una mañana, en la que ellas se habían extrañado por no haberlo visto todavía, apareció media hora más tarde de lo normal, sin portafolio y sin diario para leer. Sus manos iban completamente desnudas de cualquiera de las cosas que llevaba, generalmente, cuando salía a trabajar. Ésa, fue sin duda, la primera pista de que algo no iba bien esa mañana, así que ambas pequeñas se mantuvieron atentas a los movimientos del hombre. Éste no parecía dar cuenta de su amiga, que se había puesto delante de ella para protegerla. Ambas temblaban, temerosas de ser separadas. Lo único que podía ver desde atrás era el pelo rubio de su amiga y sobre ella el inmenso hombre que se acercaba hacia ellas, con claras intenciones de separarlas. El hombre hurgó en el bolsillo del saco y su amiga resopló como advertencia. Del bolsillo, casi como una amenaza, sacó una tijera, que blandió delante de él buscando ahuyentar a la pequeña guardiana rubia, pero ni un ápice se movió de donde estaba. Pequeña, pero no cobarde. Él volvió a dar un paso más y ni tiempo tuvo esta vez de detener a su amiga, quien se lanzó sobre él. El miedo la paralizó en su lugar y su cuerpo enraizado al suelo tembló mientras la pequeña esquivaba las manos.
—¡DEMONIOS! —gritó el hombre, cuando algo se clavó en su antebrazo. El grito la heló, no por él, sino por la otra jovencita. La piel del hombre comenzó a llenarse de manchas rojas y se lo vio hincharse como un globo mientras huía, despavorido de allí, dejando olvidadas en el suelo, las tijeras con las que había intentado cortar la rosa.
La fiel abeja rodeó dos veces los pétalos rosados de la flor antes de posarse sobre ella y besarla robando con su pequeña boca el dulce néctar con el que prepararía su miel.


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4 lunáticos:
E X C E L E N T E, igual que siempre =D. Me encantó, está precioso.
Besitos, niña. Cuidate.♥
Precioso ;)
@Arii :333, espero, primero que nada, que andes muy bien preciosa!! Hace rato que no hablamos DDDD: Me alegro que te haya gustado darling!! Muchas gracias x333 *muac*
Gracias Lana a ti también :333!
GENIAL!...me gusto muchisimo...todo...XD!!!
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